Mil días de burlas a las víctimas

Mil días de burlas a las víctimas

Por Margarita Restrepo
Con bombos y platillos el gobierno ha celebrado los mil días del proceso de paz con la guerrilla terrorista de las Farc, diciéndonos que todo este tiempo ha sido necesario para la construcción de una paz estable y duradera.
Empiezo esta serie de artículos sobre los mil días del proceso de paz, refiriéndome a las burlas de las Farc a las víctimas. Luego, escribiré sobre la impunidad que se avecina, para continuar con un análisis de los efectos internacionales que traerá el acuerdo que suscribirán Santos y la guerrilla, terminando con una columna refiriéndome a la grave situación en que quedará nuestra democracia una vez las Farc hagan el tránsito de la selva hacia la política.
Son mil días de quimeras, de revictimizaciones, de farsas, de imposturas, de cinismo, de desafíos de una guerrilla que no tiene el más mínimo interés de ofrecer disculpas por el daño causado, de reparar a las víctimas, de reconocer sus abusos, de aceptar sus responsabilidades. Llevamos mil días esperando que los jefes terroristas tengan el gesto de caridad con Colombia y devuelvan a los niños que tienen reclutados a la fuerza.
Pero también completamos mil días oyendo declaraciones descaradas por parte de los obesos narco terroristas que están La Habana, como aquellas en las pretenden hacernos creer que ellos son víctimas y no victimarios. La cuota inicial de la paz es la verdad y de ella nada se ha sabido desde que comenzaron las negociaciones. Mentiras de la guerrilla y, lo que es peor, mentiras del gobierno que se ha encargado de limpiar la cara de sus interlocutores al extremo de que hoy hay colombianos que, manipulados por las informaciones que Santos le ordena publicar a algunos medios de comunicación, creen que la guerrilla es una asociación de campesinos oprimidos que se vieron obligados a tomar las armas para defenderse de una oligarquía oprobiosa y excluyente.
Resulta absolutamente inaceptable que a La Habana no hubieran sido llevadas las víctimas de las Farc. Es absurdo que hayan ido supuestas víctimas de agentes del Estado o de las extintas autodefensas. ¿Cuál es el miedo del gobierno de oír lo que tenemos por decir los millones de colombianos que hemos sufrido el rigor y el sadismo de las Farc? ¿Por qué, Santos y la guerrilla, evitan ponerle la cara a todos los que llevan décadas esperando una explicación y una reparación por los hechos que los han hecho sufrir?
Los procesos de paz, para ser exitosos, requieren que el acento sea puesto sobre las víctimas y no sobre los victimarios. Es frustrante que estos mil días de negociación se hayan constituido en una extensa burla a las víctimas de las Farc.

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