¿QUIÉN SOY?

Margarita María Restrepo Arango nació en la ciudad de Medellín el 29 de diciembre de 1970. Es la mayor de 3 hijos de una familia tradicional antioqueña. Desde pequeña, por circunstancias profesionales de sus padres, David Restrepo Mejía -arquitecto-  y Martha Luz Arango -artista-, Margarita  María ha conocido las diferentes regiones de Colombia. Una parte de su infancia la vivió en Bucaramanga, donde forjó sus primeras amistades.

 

Su adolescencia la vivió en Medellín y se graduó de bachiller del colegio Teresiano de esa ciudad. Ingresó a la Universidad Pontificia Bolivariana, donde realizó estudios de Comunicación Social – Periodismo.

A lo largo de su vida profesional, ha adelantado estudios de liderazgo, equipos de alto rendimiento, manejo de crisis e impacto cultural en las organizaciones privadas. El énfasis en el buen clima organizacional, tanto en el sector privado como en el público, es una de sus mayores preocupaciones.

Se casó a los 23 años y tiene dos hijas: Margarita Rosa y Ana Isabel, quienes la acompañan frecuentemente en sus giras políticas, pues desde siempre ha querido que ellas conozcan de primera mano la realidad social de Colombia.

Es una servidora en todo el sentido de la palabra. Permanentemente le repite a su equipo de trabajo que quien “no vive para servir, no sirve para vivir”.

Cuando empezó la formación del Centro Democrático como partido político, consideró que era hora de entrar de lleno a la actividad pública y por eso no dudó un instante en aceptar la amable invitación que el doctor Uribe le hiciera para integrar la lista que esa colectividad presentó ante los electores de Antioquia.

Ingresar al equipo de trabajo del ex presidente Uribe fue la materialización de un sueño que tenía desde cuando él era gobernador de Antioquia. Desde entonces ha admirado sus ideas, su capacidad de gestión y la calidad humana que le imprime a sus actuaciones públicas y privadas.

Comparte con el ex Presidente Uribe su amor desmedido por Colombia. Sufre como propios sus dolores y celebra sus triunfos. Con la misma dedicación con que atiende sus deberes como congresista, se concentra en dialogar permanentemente con los ciudadanos. Para ella, la angustia de una ama de casa merece la misma atención que los problemas coyunturales de la política nacional.

Su familia, como miles de familias colombianas, ha sido víctima de la violencia terrorista y eso le permite comprender el dolor de quienes padecen día a día los rigores de los grupos ilegales.

Fiel defensora de los Derechos Humanos, la primera decisión que tomó una vez fue elegida como Representante a la Cámara fue la de integrar la Comisión de DDHH de esa corporación.

Colombia es el único país del hemisferio occidental en el que se practica el doloroso delito de reclutamiento forzado de menores de edad. Es un crimen de lesa humanidad que en nuestro país se comete día a día sin que la sociedad se haya dado cuenta de la magnitud del daño que ese delito le hace a nuestra sociedad.

Aquello la ha motivado a liderar diferentes iniciativas como talleres, foros, círculos de discusión, charlas con estudiantes, publicación de columnas e intervenciones en diferentes medios de comunicación en los que ha puesto sobre la mesa el drama que viven miles de familias colombianas que han sido víctimas del reclutamiento forzado.

Margarita sueña con poder seguir sirviéndoles a los colombianos, especialmente a los antioqueños. “Sueño con que mis hijas y los hijos de todos los colombianos tengan un mejor futuro, lleno de oportunidades. Sueño con construir entre todos un país seguro, lleno de esperanza para todos”.

Buscar

Lo más leído

Escúchanos

Últimos Trinos

Últimos Videos